EL ÉXITO NO ES FRUTO DE LA CASUALIDAD

El éxito no es fruto de la casualidad, es el resultado del esfuerzo constante, la dedicación y el sacrificio. Una frase que le escuché a un gran ganadero y que se puede extrapolar a la fiesta que todos los años organizan los Emboladores B&I en su Benassal

Programación musical a parte, confeccionaron un cartel taurino con tres hierros de auténtico lujo: el de La Paloma para la tarde de vacas (hablaré de ella en otro post) y en cuanto a los cerriles, Victoriano del Río y Juan Manuel Criado. Siempre han buscado ganaderías de garantías, y en esta edición no fue para menos. 

¿Hierro o trapío? me pregunta siempre un buen amigo mío. Pues bien, aquí hubo ambas cosas. Que vamos a decir de Victoriano que no sepamos, la ganadería más laureada de la última década, la que pone de acuerdo a toristas y toreristas y que aquí estuvo representada con Jilguero. De bonito pelaje castaño chorreado en verdugo y salpicado, cornidelantero y algo bastito, lució la Y marcada a fuego.





En cuanto a Juan Manuel Criado, otra vacada que está de moda, que la matan todas las figuras y que en la calle siempre dio muy buenos resultados (por cierto, pronto saldrá a la luz en este blog una entrevista con su actual representante, Manuel Criado). 

Allegado fue su ejemplar, un toro de excelente presentación, castaño, bajo, manos cortas, bien hecho, y de una conformación de pitones perfecta, acapachado. Un toro con mucho trapío pero a su vez muy armónico y bonito.




Ambos tuvieron cosas interesantes en cuanto a su juego, empecemos por Jilguero que fue exhibido durante la mañana. 

Salió algo dormidito de toriles, pero poco a poco se fue despertando. De primeras se llevó varias rodás y en alguna quiso hacer hilo. Se arrancó siempre con franqueza y destacó su forma de hacerlo con el pecho por delante. 

Moreta volvió a bordar el quiebro con Jilguero, que manera de quebrar, la plaza puesta en pie. Marc Badal le replicó también a pelo y no se quedó corto, y Escori con los brazos atrás, lo templó por el mismo palo. 









Se sucedieron los cites y el astado no renunció a ninguno, su nobleza hizo disfrutar a los presentes. La cosa cambió cuando César Carceller le sacó la muleta. El de Victoriano comenzó a embestir con todo pero a su vez con mucha clase, metió la cara a la muleta de una manera extraordinaria, pero siempre con mucho motor, se regiró muy deprisa. César lo probó de primeras y luego se puso en redondo. No fue fácil, pero ahí quedó eso.









Campanero se quiso quedar más quieto pero al segundo muletazo ya lo tenía encima y una vez más, apareció San Juan Sarrión para hacerle el quite. Un milagro de nuevo porque el toro se iba directo a por él contra el burladero. 

¡Cuánto tenemos que agradecerte Juan!





Acabó su lidia con otras tres tandas por parte de otros tres maletillas. Veinticinco minutos en los que no se guardó nada. Aplausos del respetable al ser encerrado.

En la embolada acusó la exigente prueba, tuvo algunos momentos en línea con su comportamiento de la mañana, pero acabó echando el freno. Fue un buen toro, sobre todo en su prueba, para ser de nota tendría que haberse enfadado un poco más en la embolada. De ésta resaltar la magnífica salida de rabo de Laure.





Por la tarde fue el turno de Allegado, que apareció al ruedo de la Maestranza del Maestrazgo con el rabo estirado. Lo paró Marc Badal, que de segundas le dio una templada rodà a la que hizo hilo. Carceller se lo dejó venir muy cerca, le dio un recorte que le pasó rozando la espalda. Moreta de nuevo al quiebro, en su línea, como siempre. 








Un recorte a la larga hizo que desafortunadamente el toro cayera y a partir de aquí hubiera que cuidarlo más. Transmitía en todo lo que hacía pero la falta de poder le restó importancia. Me gustó su forma de arrancarse y embestir, si ya era bajo, cuando lo hacía bajaba una cuarta más.

Al igual que el Victoriano, el Criado embistió con todo al capote de César, como se nota para lo que están seleccionados. El de Benassal se gustó más por el pitón izquierdo, el mejor de Allegado, y nos regaló una media de ensueño, muy templada y a la que el astado embistió con mucha categoría, con un gesto precioso.








Ya de noche en su embolada, esa falta de fortaleza condicionó su juego. Quería pero no acababa de poder.

Dos morlacos interesantes, limpios y de ganaderías de máximas garantías, que pese a las dificultades y las exigentes lidias, dieron el do de pecho.

Otro éxito de los Emboladores B&I, que como he dicho al principio, no es fruto de la casualidad.

Por último, les dejo con algunas fotografías más de estos dos toros.
























































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